Una microempresa no necesita un sistema complejo para tener su contabilidad en orden. Necesita hábitos constantes. Estas son las prácticas que más diferencia hacen cuando llega el momento de declarar impuestos o de pedir un préstamo.
1. Separa las cuentas del negocio de las personales
Abre una cuenta bancaria exclusiva para el negocio y úsala para todos sus cobros y pagos. Mezclar gastos personales y del negocio es la causa más frecuente de estados financieros que no reflejan la realidad.
2. Exige comprobante fiscal en cada compra
Para que un gasto sea deducible del Impuesto sobre la Renta y para aprovechar el ITBIS pagado en tus compras, necesitas el comprobante fiscal válido del proveedor (NCF o e-CF) a nombre de tu RNC. Revisa los datos al recibirlo, no al final del mes.
3. Emite el comprobante correcto en cada venta
Cada tipo de cliente requiere un tipo de comprobante. Las reglas están en la Norma General sobre comprobantes fiscales y en el régimen de facturación electrónica.
4. Registra las operaciones cada semana
Anotar ingresos y gastos semanalmente, aunque sea en una hoja de cálculo bien estructurada, evita reconstruir el mes a última hora y reduce los errores.
5. Concilia el banco cada mes
Compara el estado de cuenta con tus registros. Las diferencias suelen revelar cobros no registrados, cargos bancarios o pagos duplicados.
6. Organiza un archivo por mes
Guarda en una carpeta por mes, física o digital, los comprobantes de compras y ventas, los estados bancarios y los acuses de las declaraciones. El Código Tributario obliga a conservar la documentación contable durante el plazo que establece la ley, y la DGII puede requerirla en una fiscalización.
7. Conoce tu calendario fiscal
Las declaraciones mensuales tienen fechas fijas. Consulta el resumen de obligaciones mensuales y nuestro calendario interactivo.
Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento profesional sobre tu caso.